| Para
el recién llegado
Traducción de literatura aprobada por la Confraternidad de
NA.
Copyright © 1993 by
Narcotics Anonymous World Services, Inc.
Reservados todos los derechos.
NA es una confraternidad o asociación sin ánimo de
lucro compuesta por hombres y mujeres para quienes las drogas se
habían convertido en un problema muy grave. Somos adictos
en recuperación y nos reunimos con regularidad para ayudarnos
a permanecer «limpios». No se pagan cuotas ni honorarios.
El único requisito para ser miembro es el deseo de dejar
de consumir.
No tienes que estar limpio cuando llegas, pero después de
tu primera reunión te sugerimos que sigas viniendo y que
vengas «limpio». No tienes que esperar una sobredosis
ni a ir a la cárcel para recibir ayuda de NA, ni tampoco
debes pensar que la adicción es un estado sin esperanzas
de recuperación. Es posible superar el deseo de consumir
drogas con la ayuda del programa de los Doce Pasos de Narcóticos
Anónimos y la confraternidad de adictos en
recuperación.
La adicción es una enfermedad que puede afectar a cualquiera.
Algunos de nosotros
consumíamos drogas porque nos gustaban, mientras que otros
lo hacíamos para reprimir los
sentimientos que teníamos. Otros, sufríamos de dolencias
físicas o mentales y nos hicimos
adictos a los medicamentos que nos recetaban durante la enfermedad.
Algunos tomamos
drogas unas cuantas veces para estar en «onda» con el
grupo de amigos y después nos dimos
cuenta de que no podíamos parar.
Muchos de nosotros tratamos de vencer la adicción y en ocasiones
nos fue posible hacerlo
durante un tiempo, pero luego, por lo general, volvíamos
a consumir más que antes.
Las circunstancias en realidad no importan. La adicción es
una enfermedad progresiva como
la diabetes. Somos alérgicos a las drogas. El final es siempre
el mismo: cárceles, hospitales o la
muerte. Si la vida se ha vuelto ingobernable y quieres vivir sin
la necesidad de consumir drogas,
nosotros sabemos cómo hacerlo. Aquí están los
Doce Pasos de Narcóticos Anónimos que
usamos diariamente para que nos ayuden a superar nuestra enfermedad.
1. Admitimos que éramos impotentes ante nuestra adicción,
que nuestra vida se había
vuelto ingobernable.
2. Llegamos a creer que un Poder superior a nosotros mismos podía
devolvernos el sano
juicio.
3. Decidimos poner nuestra voluntad y nuestra vida al cuidado de
Dios, tal como lo
concebimos.
4. Sin miedo hicimos un detallado inventario moral de nosotros mismos.
5. Admitimos ante Dios, ante nosotros mismos y ante otro ser humano
la naturaleza exacta
de nuestras faltas.
6. Estuvimos enteramente dispuestos a dejar que Dios eliminase todos
estos defectos de
carácter.
7. Humildemente le pedimos que nos quitase nuestros defectos.
8. Hicimos una lista de todas aquellas personas a quienes habíamos
hecho daño y
estuvimos dispuestos a enmendarlo.
9. Enmendamos directamente el daño causado a aquellas personas
siempre que nos fuera
posible, excepto cuando el hacerlo perjudicaría a ellos o
a otros.
10. Continuamos haciendo nuestro inventario personal y cuando nos
equivocábamos lo
admitíamos rápidamente.
11. Buscamos a través de la oración y la meditación
mejorar nuestro contacto consciente con
Dios, tal como lo concebimos, pidiéndole solamente conocer
su voluntad para con nosotros
y la fortaleza para cumplirla.
12. Habiendo obtenido un despertar espiritual como resultado de
estos pasos, tratamos de
llevar este mensaje a los adictos y de practicar estos principios
en todos los aspectos de
nuestra vida.
La recuperación no termina sólo con estar limpios.
Al abstenernos de todas las drogas (y esto
también se refiere al alcohol y a la marihuana) encaramos
sentimientos que nunca antes
pudimos enfrentar con éxito. Hasta percibimos algunos que
en el pasado no éramos capaces de
sentir. Debemos estar dispuestos a ir al encuentro de viejos y nuevos
sentimientos a medida que
se presenten.
Aprendemos a tener estos sentimientos y nos damos cuenta de que
no pueden hacernos daño
a no ser que nos dejemos influir por ellos. En vez de hacer algo
guiados por un sentimiento que
no podemos manejar, llamamos a un miembro de NA. Al compartir aprendemos
a trabajar con
el sentimiento. Hay muchas posibilidades de que otros miembros hayan
tenido una experiencia
similar y puedan explicarnos lo que les resultó útil
a ellos. Recuerda que un adicto solo está en
mala compañía.
Los Doce Pasos, las nuevas amistades y los padrinos nos ayudan a
tratar con estos
sentimientos. En NA nuestra alegría se multiplica al compartir
un buen día y nuestras penas se
alivian al compartir uno malo. Por primera vez en nuestra vida no
tenemos por qué estar solos.
Ahora que tenemos un grupo, podemos desarrollar una relación
con un Poder Superior que esté
siempre con nosotros.
Te sugerimos que busques alguien que te apadrine en cuanto conozcas
a los miembros de tu
área. Es un privilegio ser padrino, así que no vaciles
en pedírselo a alguien. El padrinazgo es
una experiencia gratificante para ambos; todos estamos aquí
para ayudar y para que nos
ayuden. Nosotros, los que nos estamos recuperando, debemos compartir
contigo lo que hemos
aprendido, para así seguir con nuestro crecimiento en el
programa NA y conservar nuestra
capacidad de funcionar sin necesidad de drogas.
Este programa ofrece esperanza. Lo único que necesitas traer
contigo es el deseo de dejar de
consumir y buena voluntad para intentar una nueva forma de vivir.
Ven a las reuniones, escucha con una mente abierta, pregunta, pide
números de teléfono y
úsalos. Manténte «limpio» sólo
por hoy.
Quisiéramos recordarte que éste es un programa anónimo
y que tu anonimato se mantendrá
en la más estricta reserva. «No nos interesa saber
qué droga consumías ni qué cantidad, con
quién te relacionabas, qué has hecho en el pasado,
lo mucho o lo poco que tienes, sólo queremos
saber qué quieres hacer con tu problema y cómo podemos
ayudarte.»
Reimpresión de los Doce Pasos para su adaptación con
el permiso de
AA World Services, Inc.
|